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sábado, 20 de agosto de 2011

Fantástico descubrimiento. “La Luna no es tan vieja”

(Revista Muy Interesante, Agosto 2011)
La Luna podría no ser tan  tan antigua como se creía. Científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California (EE UU) han calculado una nueva edad del único satélite de la Tierra: 4.360 millones de años, es decir, aproximadamente 200 millones menos que la cifra manejada hasta el momento, según publica hoy la revista Nature.
En general, se considera que la Luna se formó después de la colisión de nuestro planeta contra un cuerpo del tamaño de Marte. Los restos desprendidos de ese choque se unieron y solidificaron en lo que sería el satélite tras cientos de millones de años.


Para establecer su nueva edad, científicos de Lawrence Livermore evaluaron unas muestras de isótopos de plomo y de neodimio encontrados en la roca más antigua de la corteza lunar, que se transportó a la Tierra durante las misiones Apollo y guardadas en el Centro Espacial Johnson de la NASA. En este análisis, descubrieron que la Luna surgió unos 200 millones de años después de la aparición de los primeros materiales sólidos del sistema solar.
"La edad extraordinariamente joven de esta muestra significa que, o bien la Luna se solidificó más tarde de lo que se pensaba, o bien debemos revisar por completo nuestra visión sobre su historia geológica", concluye Richard Carlson, del Instituto Carnegie en Washington (EE UU), coautor de la investigación.
Si el nuevo cálculo de la edad lunar es correcto, implicaría que las cortezas terrestre y lunar se formaron aproximadamente al mismo tiempo, poco después del impacto. De hecho, la datación de unos circonios encontrados en Australia y considerados los minerales más antiguos del mundo coincide con la nueva edad de la Luna.

viernes, 5 de agosto de 2011

La tierra tuvo dos lunas.

Ahora nuestro planeta tiene un solo satélite, pero la Tierra tuvo alguna vez dos lunas hasta que una de ellas, la más pequeña, se estrelló contra su hermana mayor –25 veces más pesada– en la región montañosa lunar conocida como las tierras altas lunares, según un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC), en EE. UU.


El trabajo, publicado en la revista Nature, se basa en la "teoría del gran impacto", según la cual un objeto del tamaño de Marte colisionó con la Tierra en la historia temprana del Sistema Solar y los elementos expulsados se unieron para formar la Luna. El estudio sugiere que este gigantesco impacto también creó otro objeto, más pequeño, que en un principio compartía órbita con el satélite, pero que hace alrededor de 4.400 millones de años, mucho antes de que hubiese vida en la Tierra, cayó sobre ésta, que quedó cubierta de un lado por una capa de corteza sólida de kilómetros de espesor.
Esto explicaría por qué el lado más cercano de la Luna es relativamente bajo y plano, mientras que la topografía de su cara oculta es alta y montañosa, con una corteza más gruesa. "Este estudio concuerda con lo que se conoce acerca de la estabilidad dinámica de este sistema, el proceso de enfriamiento de la Luna, y las edades de las rocas lunares", afirma el profesor de ciencias terrestres y planetarias en la UCSC, Erik Asphaug.
Para comprobarlo, Asphaug y sus colegas crearon simulaciones por ordenador de un impacto entre la Luna y una compañera tres veces más pequeña para estudiar la dinámica de la colisión y el seguimiento de la evolución y distribución de material lunar. "En una colisión a baja velocidad, el impacto no forma un cráter y no causa fusión; en cambio, la mayoría de los materiales que chocan se amontonan en el hemisferio afectado formando una gruesa capa de corteza sólida, creando una región montañosa comparable en extensión con las tierras altas lunares del lado oculto", apuntan.
El modelo también podría explicar las variaciones en la composición de la corteza de la Luna, que está dominada en su lado más cercano por terreno relativamente rico en potasio (K), elementos de tierras raras (RE), y fósforo (P), denominadas rocas KREEP. Estos elementos, así como el uranio y el torio, se concentrarían en el océano de magma que se solidificó bajo la corteza de la Luna. Existen otros modelos para explicar la formación de las montañas lunares, entre ellos uno publicado el año pasado en la revista Science, que sugiere que fueron las fuerzas de la marea, en vez de un impacto, las responsables del grosor de la corteza lunar.